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miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Cómo medimos los terremotos?




Con la escala MW.

En las últimas dos décadas la escala Richter ha cedido terreno en el ámbito sismológico a la MMS o Moment Magnitude Scale; en español Escala Sismológica de Magnitud de Momento (MW).

La MW fue inventada en 1979 por los sismólogos Hiroo Kanamori y Tom Hanks (no, no tiene nada que ver con el que estás pensando) del Instituto Tecnológico de California (CalTech). Ambos científicos encontraban la escala Richter poco satisfactoria porque sólo mide la fuerza de las ondas sísmicas, lo que no da indicación real del impacto de un terremoto. En la escala Richter, dos grandes terremotos con la misma escala, pueden causar una devastación completamente diferente.

La escala Richter mide las ondas sísmicas captadas a 600 km de distancia. Fue inventada en 1935 por Charles Richter (quien, como Kanamori y Hanks, era sismólogo en el CalTech). La desarrolló con Beno Gutenberg, el primer hombre que midió con precisión el radio del núcleo terrestre. Gutenberg murió de gripe en 1960 sin llegar a vivir el gran terremoto de Chile (el mayor jamás registrado), que tuvo lugar tan sólo cuatro meses después.

La escala MW, en cambio, es una expresión de la energía liberada por un terremoto. Multiplica la distancia del movimiento entre las dos partes de la falla por la superficie total afectada. Fue diseñada para arrojar valores coherentes con el resultado equivalente de la escala Richter.

Ambas escalas son logarítmicas: un aumento de dos puntos significa una energía 1.000 veces mayor. Una granada de mano puntúa 0.5 en la escala Richter, la bomba atómica de Nagasaki, 5.0. La MW se utiliza sólo para grandes terremotos, superiores al grado 3.5 en la escala Richter.

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos, sobre la base de la superficie afectada (600.000 km2), y la superficie en la que se sintió (5.000.000 km2), el mayor terremoto que se ha registrado en Norteamérica fueron los –paradójicamente poco conocidos seísmos del valle del río Mississippi en 1811-1812. Crearon nuevos lagos y cambiaron todo el curso del río. La superficie afectada por fuertes temblores fue diez veces mayor que la del terremoto de San Francisco en 1906. Las campanas de las iglesias comenzaron a tañer a causa de la vibración en lugares tan lejanos como Massachussetts.

Es imposible saber cuándo se producirá un terremoto. Algún experto ha sugerido que la mejor forma de hacerlo es contar el número de perros y gatos desaparecidos de acuerdo al periódico local. En España se producen alrededor de 3.600 terremotos al año, si bien su escasa intensidad les hace pasar desapercibidos entre la población.