La Tierra, gran bola rocosa que gira alrededor del Sol, comenzó a formarse hace unos 4.600 millones de años a partir de una materia en estado de fusión. Un lento proceso de enfriamiento permitió el endurecimiento progresivo de las primeras rocas y la solidificación de la corteza terrestre.
El sabor salado del agua del mar es fruto de dos factores: primero la alteración de las rocas

El agua de mar contiene un 3,5% de componentes químicos disueltos, que podemos llamar globalmente sales minerales. Tiene bicarbonatos, potasio, calcio, magnesio, sulfatos y cloruro de sodio (nuestra sal de cocina).

Por su parte, los lagos no son salados (salvo excepciones), pues su agua procede sobre todo de los ríos que desembocan en ellos (afluentes) y de la lluvia, y sale generalmente por otros ríos (efluentes). Además, a escala geológica, un lago tiene una duración muy corta (no más de 100.000 años). Sólo uno, el lago Baikal en Siberia, el más profundo del mundo con sus 1.620 metros, se formó hace 25 millones de años tras un movimiento tectónico. Hay otros lagos

Los lagos cuyas aguas no salen por un efluente suelen ser lagos salados. Muy poco salados cuando el aporte de agua dulce compensa la evaporación natural. Y al revés, su grado de salinidad aumenta en las regiones cálidas y áridas, hasta el punto de que un lago puede acabar secándose. Dos casos célebres ilustran este ejemplo: el gran Lago Salado de Utah, Estados Unidos, y el mar Muerto (entre Israel y Jordania). Uno y otro tienen una salinidad cercana al 30%
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