El Opus Dei es un instituto de sacerdotes y laicos fundado en 1928 por el hoy beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Para sus adeptos, se trata de una organización de cristianos de toda clase y profesión reunidos para vivir las virtudes cristianas con intensidad. Para sus detractores, si la religión fuera el opio del pueblo, el Opus Dei sería heroína pura: una secta opresiva, elitista, materialista y sexista que se halla en decadencia.
En las “Constituciones de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y Opus Dei”, se lee: “El Instituto,


De entre todos los libros publicados por Escrivá –Surco, Forja, Santo Rosario, Via Crucis, Amigos de Dios o Es Cristo que pasa-, destaca “Camino” –publicado en 1934 con el título “Consideraciones espirituales” y renombrado “Camino” en la edición de 1939 –por ser el principal manual del Opus Dei. “Camino” es un vademécum con 999 máximas o consejos sobre las actitudes que debe seguir el cristiano en los diferentes ámbitos de la

Los Miembros se pueden dividir –de abajo arriba- en: cooperantes, supernumerarios, oblatos, numerarias sirvientes –sólo en la Sección Femenina- y numerarios. En cuanto a los Directivos –de arriba abajo-: padre, vicepresidente, secretario general, procurador general, sacerdote central, vicesecretarios, prefecto de estudios, enviados, administrador general y, en cada una de las sedes, director, subdirector y secretario.
En las 479 normas básicas de las Constituciones de la Sociedad Sacerdotal y Opus Dei, redactadas –en latín- en 1950, se regula entre otras muchas cosas, lo siguiente:

- Sólo son miembros en sentido estricto los socios numerarios y los oblatos, pero también pertenecen al Opus como supernumerarios todos aquellos hombres y mujeres, solteros o casados, que, movidos por una vocación apostólica y un deseo de perfección, quieran cooperar con los fines del Instituto (26). Su incorporación exige la pronunciación de un voto privado de castidad (157).
- Para la admisión de numerarios se requiere que el candidato posea un título académico secular de una universidad pública (35). Los miembros numerarios antes de la Fidelidad (ceremonia de admisión) han de redactar testamento de los bienes presentes o que puedan corresponderles (59). Todo lo que los socios numerarios y oblatos adquieran tras su incorporación, según decisión del presidente, se dedica a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, al Opus Dei o a las Sociedades (163).

- Cada uno de los supernumerarios ha de procurar promover y celebrar reuniones con personas de su misma profesión o ámbito social, con el ánimo de difundir la doctrina de la Iglesia católica acerca de las cuestiones de actualidad (28.1).
- Las Constituciones son el cimiento del Instituto; por tanto, los socios las han de tener por santas, inviolables y perpetuas. Sólo la Santa Sede puede cambiarlas o suplementarlas (172).
- A los extraños se les ha de ocultar el número de miembros y éstos no han de conversar acerca de estos temas con extraños (190). Las Constituciones, las instrucciones publicadas y las que en el futuro puedan publicarse no han de divulgarse, ni traducirse a lenguas vulgares (193).

- El Instituto tiene una Sección de mujeres radicalmente separada de la de hombres (437).
Tras su fundación y asentamiento estatutario, el Opus Dei trató de traspasar las fronteras españolas siguiendo las directrices de su fundador. La guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial aplazaron su expansión hasta finales de la década de los años cuarenta. En 1941, los admitidos sumaban tan sólo algunas docenas; en 1946, había 268 miembros; en 1950, unos 3.000 en España y unas decenas fuera de ella; en 1964, 25.000… En 2013, los miembros ascendían a 95.575, de los cuales 90.502 son laicos y 2.073 sacerdotes. El 60% reside en Europa y el 35% en América.
Juan Pablo II concedió al Opus en 1982 el estatuto de prelatura personal –en contra de la opinión de

La presencia del Opus Dei se manifiesta, según sus propias fuentes, en medio millar de universidades –Universidad de Navarra en España, Piura en Perú o Panamericana en México, entre otras-, medio centenar de emisoras de radio y varias productoras de cine y agencias de información. La presencia de los miembros de La Obra en la vida política, económica y social busca crear un grupo internacional de presión. Muy presente en la escena política española en los años de la dictadura franquista, el Opus quedó parcialmente oculto hasta 1996, cuando llegaron al gobierno del Partido Popular algunos miembros. En el terreno empresarial, su presencia se manifestó gracias a consorcios como Banco Popular Español, Matesa, Fundación General Mediterránea o Rumasa. En la cultura mediante editoriales como Rialp.

Ha llegado a ser tildado de secta por las duras condiciones de vida que impone a sus miembros. En lo que toca a los miembros numerarios, los que hacen voto de castidad, es la experiencia religiosa llevada a grados extremos, tanto física como mentalmente. No es de extrañar que bastantes antiguos miembros se hayan quemado en el Opus y hayan sufrido graves heridas psicológicas y que muchos dediquen su vida a criticar la Obra de Escrivá de Balaguer. El cilicio y las flagelaciones sabatinas no son mitos, sino parte de la realidad cotidiana. Por último, se recalcan las pretensiones materiales del Instituto, destacando la obligación –explícita en sus Constituciones- de los recién llegados de poner sus bienes a disposición de los superiores, así como de hacer testamento antes de entrar en la Obra.
En el otro lado de la balanza se sitúan aquellos que afirman que el Opus Dei es un grupo de cristianos

Aunque algunas de todas estas cosas resultan incomprensibles para cualquier persona de mente liberal, es también cierto que dentro del Opus Dei hay personas tan bondadosas, tolerantes y abnegadas que resultaría injusto descalificar en bloque a toda la organización.
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