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Una de las principales señas de identidad de la actividad mafiosa son sus rituales y sus juramentos a la cosca (o grupo mafioso). La descripción más antigua del juramento mafioso se encuentra en un documento de la Jefatura de Policía de Palermo con fecha de febrero de 1876, y se corresponde fundamentalmente con las indicadas por los actuales pentiti o “arrepentidos” (término que designa a los mafiosos que deciden colaborar con las fuerzas de seguridad) de Sicilia y de América. El padrino da al aspirante un pinchazo en el dedo índice, y con la sangre se mancha una imagen sagrada que después se quema “para simbolizar el aniquilamiento” del posible traidor.
Por cierto, la palabra omertá, voz siciliana que alude al silencio de complicidad en torno a la

La cosca (en plural “cosche”) no es una estructura a la cual se pertenezca por origen, como la familia de sangre, sino que se convierte en una asociación de elegidos, a la que se le debe jurar fidelidad. Las diversas cosche se mantienen en constante relación entre ellas y tienden a formar estructuras asociadas más amplias. Durante largo tiempo, incluso en épocas recientes, los estudiosos del fenómeno mafioso negaron que pudiera tener lugar un modelo organizativo de ese tipo. Sin embargo, numerosas escuchas telefónicas y revelaciones de los mafiosos pentiti confirman esta hipótesis ya enunciada en confidencias que pueden encontrarse en los archivos del siglo XIX o en viejos libros escritos por agentes de policía y magistrados de dicho siglo. La estructura organizativa mafiosa es, por tanto compleja, y estratificada.

El carbonarismo fue muy importante en Sicilia, y cabe pensar que incluso en ciertos casos las clases

Por otra parte, tanto en el siglo XIX como en el XX, el sistema ha necesitado funcionar con un nivel de concertación permanente entre las cosche que controlan las acciones criminales y muchas de las actividades económicas legales, para decidir a quién proteger y a quién perjudicar, para imponer sanciones contra el delincuente o actuar contra el empresario que no respeta los intereses de sus amigos.
Está muy difundida la idea de que, cuando los norteamericanos desembarcaron en Sicilia en 1943, realizaron con la mafia un pactum sceleris (pacto con el crimen). Por el mismo, la mafia se habría comprometido a ayudar a los Aliados a gestionar sus operaciones militares y éstos, a cambio, habrían

La Comisión Parlamentaria de Estados Unidos presidida por E.Kefauver ha documentado que en 1942 la Marina de ese país confió a Lucky Luciano (gran capo de la mafia ítalo-americana) la defensa de los muelles de Nueva York ante presuntos sabotajes de los alemanes. La comisión Kefauver señaló también que hubo una oferta a Luciano para que estableciera contactos en Sicilia con vistas a una invasión de la isla. Por tanto, no podemos excluir que en 1942 éste hubiera puesto a disposición de los servicios secretos información y contactos en Sicilia, aunque también podría tratarse de un simple alarde de Luciano ante el Gobierno norteamericano. Por ello, cabe diferenciar los dos aspectos: el comprobado (un acuerdo sobre Nueva York) y el posible (una colaboración sobre la ocupación de Sicilia).
Sin embargo, en relación a este último pacto hay que tener en cuenta diversos elementos que a

Sea como sea, tras la Segunda Guerra Mundial, la estrecha relación entre la orilla americana y la siciliana, creada por las distintas oleadas migratorias hacia Estados Unidos, jugó como un potente factor de renovación de la mafia, expresado simbólicamente con la aparición de un nuevo nombre, tal vez de origen ítalo-americano, para indicar la organización mafiosa: Cosa Nostra.

Tradicionalmente se ha interpretado esta evolución de la mafia como metáfora del atraso más


Basta recordar la manera en que, gracias a la relación con las instituciones regionales, se contempla el éxito de las sociedades financieras de los primos Salvo, empresarios vinculados en su origen a un grupo mafioso de Salemi (en la provincia de Trapani), que se convirtieron después en el centro de una serie de complejas redes de relaciones con los grupos más peligrosos de la mafia palermitana.
La centralización político-institucional de la isla, determinada por el nacimiento de la Región Autónoma, facilitó los contactos entre los diferentes grupos de negocios de tipo criminal a partir de los años 50. En este período, la fenomenología mafiosa se extendió también hacia el lado oriental de Sicilia, que se había mantenido tradicionalmente inmune a ella. La historia de la mafia en los años 70 y 80 del siglo XX es la de su expansión territorial; de la inclusión en el modelo mafioso de varios componentes de la criminalidad siciliana; de su influencia sobre otras organizaciones como la Camorra napolitana en Campania o la ´Ndragheta de Calabria; de la proliferación de grupos de tipo

La mafia siciliana es un fenómeno complejo, de muchas caras, en el que los aspectos visibles se superponen a los subterráneos. Las intrigas financieras; la corrupción política y los asesinatos de un hombre cercano al Vaticano como Michele Sindona, así como del presidente del Banco Ambrosiano, Roberto Calvi, demostraron la capacidad de los grupos mafiosos para encontrar un contacto de primer nivel con el mundo financiero y reciclar (al parecer) las ganancias obtenidas con el narcotráfico.
Sin embargo, junto a las actividades más modernas, continuaron el contrabando, el proxenetismo y el racket o extorsión; las concesiones en el sector de la construcción han sido tan importantes en la fortuna de la mafia como el tráfico de drogas. Pero, mientras los capitales han fluido a través de los

Al igual que una red paramasónica, la mafia podrá permanecer únicamente en la esfera de la

Las comisiones directivas formadas por los representantes de las diferentes cosche han sido tradicionalmente inestables. Hay confirmación histórica de tensiones en el Palermo de principios del siglo XX como en toda la isla durante los años 70. Surgen así las tan violentas como cíclicas guerras de la mafia, que sacan a la superficie la red mafiosa subterránea transformándola por lo menos en cierta medida en algo evidente ante la opinión pública, y forzando la intervención de la autoridad.

En 1963, aumentaron las investigaciones policiales, como consecuencia de los sangrientos conflictos entre grupos mafiosos conocidos como la Primera Guerra de la Mafia. Tras estos momentos de crisis, la mafia volvió a levantar cabeza, intentando estrechar sus filas en un inédito proceso de centralización bajo la guía del sanguinario bando de los corleonesi. De resultas de ello se produjo la

A finales de los años 70 se abrió una nueva etapa en la secular aventura mafiosa: la de los atentados a hombres de negocios, políticos e instituciones. Entre ellos cabe destacar el asesinato del juez y ex diputado comunista Cesare Terranova (1979) y el del general de los carabinieri y gobernador civil de Palermo, Carlo Alberto Dalla Chiesa (1982), general que había dirigido la lucha antiterrorista en Italia durante los 70.
Gracias al valor y a la pericia de dos jóvenes magistrados, Paolo Borsellino y Giovanni Falcone, se pudo llevar a juicio y condenar al vértice de Cosa Nostra en el llamado maxiproceso palermitano de

Siguió a estos desconcertantes eventos una represión estatal todavía más eficaz, con el arresto de

La crisis del sistema político italiano privó a la Cosa Nostra de muchas de las tradicionales protecciones. La opinión pública se movilizó: en Catania y en Palermo fueron elegidos alcaldes de la Red Movimiento por la Democracia, coalición política que presentó programas de lucha contra la mafia. El número de los delitos de sangre disminuyó notablemente, especialmente en Palermo.
La Cosa Nostra ha silenciado en los últimos años sus armas en sus luchas internas (y, sobre todo, ya no las ha dirigido hacia los hombres de las instituciones). Es difícil saber si, por esto, se la puede considerar derrotada. Ya en el pasado la organización mafiosa cambió varias veces de estrategia. Es posible que, tras los feroces enfrentamientos de los años 80, haya vuelto a ocuparse de sus asuntos en silencio. No sabemos si el futuro próximo traerá la extinción o una resurrección de la mafia.
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