La idea del barbudo cruzado encorsetando a su esposa en un cinturón de castidad y marchar a Tierra Santa llevando la llave alrededor de su cuello es una fantasía del siglo XIX pensada para sorprender a los ingenuos lectores
Hay poca evidencia de que se utilizaran cinturones de castidad en la Edad Media. El primer dibujo

En el diagrama, la llave está claramente visible –lo que sugiere que era la dama y no el hombre quien controlaba el acces- para protegerse de las atenciones no deseadas de los galantes florentinos.
En las colecciones museísticas de todo el mundo la mayoría de los cinturones de castidad “medievales” han sido retirados de la exhibición por albergarse serias dudas sobre su autenticidad. Como sucede con los instrumentos de tortura “medievales”, parece ser que la mayoría fueron fabricados en Alemania en el siglo XIX para satisfacer la curiosidad y el ansia de coleccionistas “especializados”.

Pero el auténtico boom en las ventas se ha producido en los últimos cincuenta años, cuando las sex-shops empezaron a incluir entre sus productos material sadomasoquista y de bondage.
Así que hoy existen muchísimos más cinturones de castidad de los que jamás se fabricaron, especialmente en la Edad Media. Paradójicamente, los actuales sirven para estimular el sexo, no para impedirlo.
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