Todos los años al llegar la época estival, con las consecuentes altas temperaturas y la sequía, la amenaza del fuego se cierne sobre los bosques. En este sentido, resultan de vital importancia la toma de medidas preventivas, la detección a tiempo y una rápida intervención.
Según las estadísticas, la costa mediterránea europea es una de las zonas más afectadas cada año por los incendios forestales: en los últimos treinta años millones de hectáreas de bosque fueron dañadas o destruidas por el fuego a lo largo de esta costa, siendo España e Italia los

En España, Cantabria, Asturias, León y sobre todo Galicia, pese a ser las zonas con mayor pluviometría, resultan ser las regiones más afectadas por el fuego. Sólo en ellas se produce más del 50% de todos los incendios forestales. En cuanto a sus causas: en Galicia, el 80% de los incendios forestales son intencionados, provocados por ganaderos y agricultores cuyos intereses chocan con los proyectos oficiales repobladores de las autoridades locales y estatales. El fuego ha sido durante siglos un instrumento habitual utilizado por ganaderos y agricultores para la creación de pastos y terrenos de cultivo.

Este fenómeno adquiere mayor gravedad cuanto más se profundiza en las consecuencias que los incendios tienen en el medio ambiente, en los recursos naturales y, por tanto, en las economías de las zonas afectadas ya que, además de los evidentes efectos del fuego sobre la vegetación, hay que hablar de la destrucción de ecosistemas de gran valor, desprotección del suelo frente a los

Existen tres factores de riesgo que influyen en la propagación y virulencia de los incendios forestales: la climatología –altas temperaturas, baja humedad relativa del aire y viento-, la

El hombre sólo puede actuar sobre uno de estos factores: la vegetación, y lo hace mediante la aplicación de una selvicultura preventiva, que consiste en una serie de actuaciones en la masa forestal encaminadas a disminuir los riesgos, algunas de las cuales consisten en:
-Realización de claras que eliminen parte de la vegetación arbórea de masas forestales con objeto de reducir su alta densidad, disminuir la continuidad horizontal entre las copas de los árboles y dificultar así la propagación del fuego.
-Realización de desbroces –eliminación de todo o parte del matorral- en aquellas zonas en que

-Realización de podas de las ramas más bajas de los árboles en zonas de riesgo a fin de separar las copas del suelo y evitar así que el incendio las afecte rápidamente.
-Creación de cortafuegos o fajas de unos 20-30 m de anchura en que se elimina completamente la vegetación, dejando el suelo al descubierto y cuya utilidad principal, al contrario de lo que su nombre indica, no es la de detener el avance del fuego, sino servir de caminos a través de los cuales poder desplazar los medios terrestres de

-Creación de masas forestales mixtas –formadas por dos o más especies vegetales diferentes- al realizar una repoblación forestal ya que resultan ser más resistentes frente a los incendios.
-Introducción de especies higrófilas –con mayores necesidades de agua y que, por tanto, acumulan más cantidad de este elemento en sus tejidos, resultando ser menos inflamables –en lugares en que la humedad del suelo sea más elevada- fondos de barrancos, vaguadas…-, sirviendo estas formaciones –lineales o en galería- de barrera frente a la progresión del incendio.
Además de estas actuaciones sobre la vegetación de un determinado lugar, en materia de

Hoy en día, los modernos avances tecnológicos ponen a disposición del hombre medios técnicos de aplicación en el campo de la prevención, detección y extinción de incendios forestales: tal es el caso de la teledetección de incendios mediante satélites utilizando las bandas del espectro visible e infrarrojo para detectar los focos de calor;

La elección de éstos depende de su disponibilidad, de la fisiografía y de la facilidad de acceso a

De cualquier modo, la aviación no es un medio de extinción perfecto y para lograr una máxima eficacia debe complementarse con medios terrestres: vehículos motobomba y personal humano de extinción que cada año, al llegar el verano, inician su lucha contra el fuego. A veces, cuando la vegetación es muy densa, el

En la extinción de incendios forestales también se emplean los llamados retardantes, productos que de alguna manera dificultan o retardan el proceso de combustión de la materia vegetal y que, añadidos al agua, dan una mezcla más espesa o viscosa, con lo cual se evitan los inconvenientes del empleo del agua por sí sola: su baja viscosidad que hace que, al estar las hojas de los vegetales recubiertas de sustancias impermeables y polvo, escurra fácilmente al suelo, y la fácil evaporación y disgregación de las gotas por el viento. Los tipos de retardantes que existen son:
-Productos que, añadidos al agua, producen gran cantidad de espuma en el instante de su aplicación. Esta espuma se puede aplicar mediante medios aéreos –como aviones anfibios o

-Arcillas o productos orgánicos –gomas vegetales, alginatos obtenidos de algas, derivados de la celulosa y pectinas- que, mezclados con agua, producen soluciones viscosas.
-Productos químicos que no necesitan mezclarse con agua: son retardantes a largo plazo y pueden mantener su efectividad durante meses después de haber sido aplicados –por ejemplo, el sulfato amónico y el fosfato amónico-.
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