(Viene de la entrada anterior)
California, julio de 1967, “el verano del amor”. El ex recluso Manson se queda atónito al ver cómo ha cambiado el mundo desde 1960. El eslogan “haz el amor y no la guerra” corre de boca en boca, mientras los grupos musicales de la Costa Oeste –Beach Boys, Grateful Dead, Jefferson Airplane- suenan por doquier; las chicas no llevan sujetador y los porros pasan de mano en mano. Entusiasmado, se une a la comunidad hippy de San Francisco, donde se dedica a tocar la guitarra y cantar por las calles. Al sentirse bien recibido en todas partes se pregunta si no será que ha nacido de nuevo. Se encuentra en el cielo.
Sobre todo cuando Mary Brunner, una bibliotecaria de 23 años, lo acoge en su hogar. Bajo su aspecto

Así como Mary Brunner estimuló el intelecto de Manson, él fue su guía en el terreno sexual. Y debió de ser muy persuasivo, porque ella permitió que Darlene, una chica de 16 años que Charlie había recogido en la calle, se quedara a vivir en su casa. El triángulo parecía congeniar muy bien, pues siguiendo el lema “nadie pertenece a nadie; el amor es universal”, Manson retozaba con Darlene durante el día y pasaba las noches con Mary. Éste fue el origen de La Familia.

La troupe se convirtió en la atracción de la Costa Oeste, desde Oregón hasta Los Ángeles, y millonarios, músicos y estrellas de Hollywood fueron presa de la fascinación por esa caravana del amor llena de jovencitas ávidas de aventura. Las puertas de las mansiones se abrían para La Familia, cuya presencia era bien recibida en las fiestas más salvajes. Dennis Wilson, batería de los Beach Boys, los alojó en su casa.
Y fue precisamente Dennis Wilson quien, sin saberlo, se convertiría en el catalizador de la tragedia

Así las cosas, llegamos al verano de 1969, recordado por el multitudinario festival de Woodstock. La Familia reside en el rancho Spahn y se mantiene unida por el sexo, la música, los viajes psicodélicos y la convicción de que su forma de vida es la correcta y no la que pregonan las familias convencionales y los representantes del orden establecido. Sin embargo, pese a que algunos miembros del círculo íntimo siguen fieles al ideal de paz y amor, la penuria económica acecha al grupo y Manson vuelve a robar coches y a frecuentar antiguos compañeros de chirona, peristas y rateros.
Finalmente, dos asuntos de drogas desencadenan la espiral de violencia. Por un lado, Charles Manson dispara contra un hombre de color que mantenía una disputa por un alijo de marihuana con el miembro de La Familia Tex Watson, de 23 años; desde entonces, Charlie vivirá temiendo la venganza de los negros radicales.

Dos delitos de sangre, pánico a los negros radicales y miedo a la policía: la paranoia crece en el seno de La Familia. Urge buscar un escondite y Manson lo encuentra en una granja abandonada y aislada, situada lejos de Los Angeles, en los límites del Valle de la Muerte. El rancho Baker se convierte en el santuario donde La Familia se prepara para vivir el fin del mundo. Mezclando citas de la Biblia y canciones de los Beatles, aderezadas con unas gotas de odio racial y terrorismo ecológico, Charlie ha elaborado la teoría, aceptada ciegamente por sus fieles, de que el apocalipsis está próximo. Admirador del cuarteto de Liverpool, durante un viaje de ácido nuestro protagonista recibió la “revelación” de que el beatleiano “White Album” era un mensaje destinado a él, Charles Manson. ¡Está clarísimo! La canción “Revolution nº 9” no es sino un trasunto de Revelation 9, noveno capítulo del Apocalipsis; y el quinto ángel que sale en dicho libro bíblico no es otro que Manson (“hijo del hombre”, en inglés), mientras que los cuatro que le preceden son los propios Beatles.
En su delirio, Manson se siente el ángel exterminador enviado para castigar a los impíos que dañan la

Ajena a estas fantasías paranoicas, la policía estrecha el cerco en torno a La Familia. Ya han atrapado a uno de sus miembros (Beausoleil) y a principios de agosto de 1969 detienen a Mary Brunner –que por entonces había tenido un hijo de Manson- cuando intentaba comprar con tarjetas de crédito robadas. Este hecho hace perder los nervios a Charlie, quien decide que ha llegado la hora de actuar, dado que los radicales negros no parecen dispuestos a tomar la iniciativa.

El asesinato de Leno y Rosemary La Bianca fue perpetrado al día siguiente con el fin de hacer creíble la ficción de que había comenzado una oleada de crímenes racistas por parte de negros radicales. En esta ocasión, el propio Manson junto a Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie van Houten, todos bien colocados de ácido lisérgico, parten en busca de una mansión cuyos habitantes se ajusten al odiado patrón de “cerdos”. Cuando eligen la de los La Bianca, Manson entra por una ventana, ata a los dueños de la casa, da las instrucciones a sus acólitos y se esfuma.
Transcurrieron agosto y septiembre y la policía no encontraba respuesta para los asesinatos. Tiene


En los años siguientes, casi todos sus miembros se arrepintieron de su pasada pertenencia a La Familia. En la cárcel, Tex Watson y Susan Atkins se convirtieron a la secta de los Cristianos Renacidos. Sin embargo, algunos permanecieron leales a Charlie y trataron de liberarle a través de acciones espectaculares. Como Lynette Fromme, en 1975, con su atentado fallido contra el presidente estadounidense Gerald Ford; o Sandra Good, quien en 1977 envió 3.000 cartas amenazadoras a presidentes y gerentes de empresas a los que consideraba destructores del medio ambiente.
De alguna manera, la siniestra lógica mansoniana –hay que asesinar para salvar el mundo- ha tenido

En todo caso, aún no se aclarado el motivo que empujó a unas chicas jóvenes y aparentemente

Manson lleva cuarenta años consecutivos entre rejas y sigue presentando peticiones de libertad condicional por diversión, mientras continúa manteniendo su inocencia en los crímenes. “Yo no lo hice”, grita a quien quiera oírle. “fueron ellas quienes los apuñalaron. Ellas, vuestras hijas, que se acercaron libremente a mí”. Era un don nadie y hoy es un mito de la historia contemporánea. Vivió dos años increíbles, ardientes, salvajes, de los que conserva muchos recuerdos. Charles Manson morirá en su celda, lo cual, en su caso, no está mal.
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