La acupuntura es uno de los tratamientos médicos más antiguos aún en uso y tuvo su origen hace más de 2.500 años. Su filosofía se asienta en las enseñanzas tradicionales del taoísmo, que promueve la armonía entre el hombre y el entorno y un equilibrio entre el ying y el yang.
Varios textos claves han contribuido, a lo largo de los siglos, a fijar los principios de la acupuntura.

Los primeros acupuntores utilizaban agujas de piedra o hueso, Más tarde, de metal (bronce, oro y plata). Originalmente, había sólo 365 puntos de presión en el cuerpo, cada uno de los cuales estaba relacionado con un día del año. Con el tiempo, ese número se incrementó hasta superar los 2.000.
A comienzos del siglo XIX, los viajeros que volvían de China trajeron la acupuntura con ellos. Médicos de Europa y Estados Unidos empezaron a experimentar con la técnica. Uno de sus primeros defensores fue un doctor francés, George Soulie de Morant, que viajó a China con el cambio de siglo y cuando regresó a Europa dos décadas después, presentó a los médicos franceses la acupuntura clásica y sus técnicas.

Para la medicina tradicional china, las enfermedades son el resultado de un desequilibrio entre dos

Sin embargo, y con las salvedades antes señaladas, las agujas curan. Así lo atestiguan numerosos estudios clínicos. En 1997, un comité médico de los Institutos Nacionales de la Salud estadounidenses reconoció que la eficacia de la acupuntura se sitúa por encima del placebo en determinadas patologías.

- La fibromialgia. Un estudio de 2006 de la Clínica Mayo sobre 50 pacientes encontró que la acupuntura mejoró significativamente los síntomas de esta enfermedad que causa dolores musculares, fatiga y rigidez en las articulaciones.
- Náuseas inducidas por la quimioterapia. Un estudio de 2000 en el "Journal of the American Medical

- La fertilización in vitro. Tres estudios de 2.006 sugieren que la acupuntura puede ayudar a las mujeres que se someten a fertilización in vitro (FIV). Aquellas mujeres que se sometieron a acupuntura antes y después de la transferencia de embriones, aumentaron entre un 8 y un 18% más sus embarazos que las mujeres sometidas a acupuntura simulada (placebo) o ningún tratamiento. El único inconveniente –aunque leve- fue que uno de los estudios encontró que las mujeres que recibieron acupuntura eran ligeramente más propensas a sufrir un aborto.

A pesar de estos resultados favorables, algunos expertos advierten que es difícil probar la acupuntura en un entorno clínico. En parte, esto es debido a que cualquier estudio clínico válido ha de incluir un grupo de control al que se le da un tratamiento falso o placebo. En el caso de la acupuntura, el placebo se compone de agujas insertadas en puntos al azar, en lugar de en los puntos de presión real. Como prueba, un estudio de 2006 en el "British Medical Journal" encontró que la acupuntura reduce el número de días que los pacientes sufrían de dolores de cabeza relacionadas con la presión sanguínea, pero la acupuntura simulada en el estudio obtenía casi los mismos resultados.
Además, la calidad de la investigación realizada hasta ahora sobre la acupuntura no ha sido consistente. Muchos de los estudios en el pasado han sido sobre muestras reducidas y se han centrado en el corto plazo, en lugar de resultados a largo plazo. Algunos expertos afirman que para probar de manera definitiva la eficacia de la acupuntura son necesarios amplios ensayos controlados.
La acupuntura, como cualquier otro tipo de tratamiento, comienza con una consulta. El acupuntor

El siguiente paso consiste en asignar los puntos de presión en el meridiano correspondiente (s) a su dolencia. Doce meridianos principales recorren todo el cuerpo. Cada meridiano contiene una serie de puntos de presión.

Cuando el acupuntor está listo para comenzar el tratamiento, desinfectará la piel con alcohol y luego insertará entre tres y quince agujas con profundidad variable. Estas agujas son de acero inoxidable y tan delgadas como un cabello. Puede sentirse un ligero dolor mientras se insertan las agujas, pero una vez que están en la piel, ya no se siente molestia alguna. Las agujas se dejan en la piel de 5 a 20 minutos y puede aplicarse a la vez algún tipo de estimulación eléctrica, calor o masaje.
El número de sesiones necesarias depende del problema, pero se suele acudir una vez a la semana

Siempre que se acuda a un especialista, la acupuntura está considerada muy segura. La piel se limpia con alcohol, las agujas se esterilizan y son desechables, por lo que el riesgo de infección es muy bajo. Pueden producirse algunos dolores o algún ligero sangrado, irritación o hematoma en el punto de la aguja. Algunas personas pueden sentirse cansadas o mareadas después de una sesión. En casos muy raros, las complicaciones más graves pueden darse en caso de que la aguja perfore un riñón, los pulmones u otros órganos.
Eso sí, a pesar de su seguridad general, la acupuntura no es para todos. Las personas con trastornos en la coagulación o que estén tomando anticoagulantes (como heparina y Coumadin) no deberían someterse a tratamiento con esta disciplina. Tampoco es recomendable para personas que tienen marcapasos o dispositivos eléctricos implantados.
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