Para millones de hindúes distribuidos por todo el mundo, el sistema de división social, conocida en Occidente como “castas”, tiene suma importancia. Las castas afectan al trabajo que tienen que escoger, la elección de sus parejas, la comida que han de comer o evitar y muchas otras consideraciones. La palabra procede del portugués “casta”, pero los hindúes reconocen cuatro categorías sociales conocidas como varnas (“colores”), que están subdivididas en incontables grupos ocupacionales o jatis.
Los cuatro varnas derivan de la cultura de los antiguos invasores arios de la India y sus escrituras védicas de las que hablaremos en otra entrada posterior. Son, en orden descendente: brahmines o brahmanes (sacerdotes, profesionales); kshatriyas (dirigentes, administradores, soldados); vaishyas (campesinos-granjeros, mercaderes); y shudras (artesanos). Estas categorías se basaban originalmente en las cualidades naturales y funciones de las personas y no eran divisiones rígidas como lo fueron más tarde.
Aun cuando la casta de una persona no puede alterarse tradicionalmente durante el curso de su vida,

Una persona lleva el peso del karma de una existencia a otra, que va aumentando o disminuyendo por su actividad durante esa existencia. El Bhagavad Gita, una famosa y apreciada escritura que está incluida en el poema épico Mahabharata, declara que el karma de las acciones involuntarias no ata el alma al samsara. En otras palabras, cada alma, durante un número de vidas, puede lograr la liberación (moksha) rompiendo el ciclo de samsara al poner en práctica acciones desprendidas y generosas. De esta forma, el karma puede verse como una fuerza positiva, mejor que el concepto fatalista que a menudo parece.

Las escrituras hindúes recomiendan 16 ritos de paso en la vida de una persona, pero muchos hindúes experimentan sólo la iniciación, el matrimonio y los rituales de cremación. Sin embargo, los chicos de las tres primeras varnas (Brahmin, Kshatriya y Vaishya) pueden someterse a una ceremonia en la que son investidos con el “hilo sagrado”, lo que significa un segundo nacimiento; por ello se llama a las personas de las tres primeras varnas las “nacidas dos veces”.
El ritual lo realizan el muchacho y su padre mientras un sacerdote familiar canta mantras (versos

El muchacho también reza al dios del sol para pedirle inteligencia, y aprende los versos Gayatri del Rigveda como principio simbólico de sus estudios de las escrituras: “Meditamos acerca del excelente poder del dios del sol, el que sostiene la tierra, el espacio y los cielos. Que el dios del sol estimule nuestro intelecto”. El chico ha alcanzado entonces su madurez espiritual.
A las cuatro castas o varnas que vimos más arriba se añadió más adelante –pero no se incluyó dentro de su estructura- un quinto grupo, probablemente hacia el año 1000 a.C.. Este grupo consistió originalmente en los habitantes originarios de la India, que estaban obligados por sus amos arios a llevar a cabo los trabajos sociales más “sucios”, entre ellos curtir el cuero y sacar a los animales muertos de sus pueblos.

Desde aproximadamente el 300 a.C. en adelante, los grupos ocupacionales o jatis, evolucionaron dentro del marco del varna. En un momento dado, esos jatis se volvieron hereditarios y exclusivos, dando lugar a costumbres distintas y reglas prohibitivas. Ahora hay miles de jatis.
En la India moderna, la administración de las castas depende en principio de la cuestión de la pureza y contaminación rituales. Los hindúes creen que pueden ser contaminados por las castas inferiores, por la proximidad, comiendo comida cocinada por un miembro de una casta inferior, o bebiendo agua del mismo pozo. Sin embargo, los hindúes de casta baja no pueden llegar a ser más puros asociándose con aquellos que están por encima.
Como todos los hindúes tienen ahora derecho a la educación, pueden aprender cosas que se apartan

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